Imaginen una vida sin presiones, sin uniformes que nos hagan a todos iguales, sin calificaciones que midan superficialmente nuestras capacidades, sin una exigencia de pintar sin salirse de la raya. Así es como la familia Castaño vive su día a día.
Una familia de cuatro integrantes que viven por, y para el arte. Noa y Oscar son padres de dos niños que a sus 6 y 4 años no han asistido a la escuela, pero no han dejado de aprender. Viven en una casa llena de murales y paredes que pueden ser pintadas y rayadas como la creatividad te lo permita. Con salidas a museos, o exposiciones artísticas cada que es posible. No existen colores ni formas impuestas, el cielo no necesariamente es azul y salirse de la raya es necesario.
La música, sin dudarlo esta presente y hay todo tipo de instrumentos para crear melodías. Además un amplio jardín para tomar sol, o mojarse y tener directa conección con el aire, las plantas, los insectos y los gusanos y sobre todo con la tierra. Eso les permite desarrollar tu motricidad y sus sentidos al máximo.
Pero, ¿Qué dirán los padres tradicionales de este estilo de vida? Aquellos que están acostumbrados a madrugar para mandar a sus hijos dormidos al colegio, con el uniforme bien planchado y el cabello bien corto y peinado, sin nada extravagante o que los permita diferenciarse. Ellos que solo quieren estar orgullosos de las buenas notas que su hijo pueda tener.
Yo pienso que cada padre o madre, es libre de educar a sus hijos como le parezca, lo importante es formar seres humanos fuertes, con criterio y seguridad en sí mismos.
Pero no deja de llamarme la atención la importancia que esta familia le da a lo que sus niños piensan en su corta edad. Si yo hubiera podido elegir la forma en la que me educaron, sin pensarlo elegiría aprender junto a mis padres, eso que no te enseñan en ningún aula.
Una familia de cuatro integrantes que viven por, y para el arte. Noa y Oscar son padres de dos niños que a sus 6 y 4 años no han asistido a la escuela, pero no han dejado de aprender. Viven en una casa llena de murales y paredes que pueden ser pintadas y rayadas como la creatividad te lo permita. Con salidas a museos, o exposiciones artísticas cada que es posible. No existen colores ni formas impuestas, el cielo no necesariamente es azul y salirse de la raya es necesario.
La música, sin dudarlo esta presente y hay todo tipo de instrumentos para crear melodías. Además un amplio jardín para tomar sol, o mojarse y tener directa conección con el aire, las plantas, los insectos y los gusanos y sobre todo con la tierra. Eso les permite desarrollar tu motricidad y sus sentidos al máximo.
Pero, ¿Qué dirán los padres tradicionales de este estilo de vida? Aquellos que están acostumbrados a madrugar para mandar a sus hijos dormidos al colegio, con el uniforme bien planchado y el cabello bien corto y peinado, sin nada extravagante o que los permita diferenciarse. Ellos que solo quieren estar orgullosos de las buenas notas que su hijo pueda tener.
Yo pienso que cada padre o madre, es libre de educar a sus hijos como le parezca, lo importante es formar seres humanos fuertes, con criterio y seguridad en sí mismos.
Pero no deja de llamarme la atención la importancia que esta familia le da a lo que sus niños piensan en su corta edad. Si yo hubiera podido elegir la forma en la que me educaron, sin pensarlo elegiría aprender junto a mis padres, eso que no te enseñan en ningún aula.


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