Me pongo a pensar en los servicios de movilización que tiene la capital de mi país, por un lado está el transporte público, el Trolebus, el Ecovía y otras línes de buses, todos bien apretados. Por otro lado los taxis, que desde hace un tiempo han subido su tarifa mínima por la larga trayectoria de servicio que tienen. Están -supuestamente- regulados con un taxímetro para que el precio que ellos cobran sea justo, e incluso algunos tienen la información del conductor en los asientos. Sinceramente eso no nos asegura nada, pues si ellos lo desean, pueden alterar aquel aparatito para que marque más dinero del que realmente es, y terminan sacándole la cabeza a quién decidió tomar un taxi por comodidad o rapidez. O mucho peor, nunca llegan a su destino a causa de un robo o secuestro. De un tiempo acá, con la grandiosa modernización y la tecnología, han aparecido aplicaciones móviles que buscan solucionar estos problemas para los ciudadanos de casi todo el mundo. Se me viene a la...
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Opinión responsable de política, ciencia, cultura, etc.